Agustina Caride: entre silencios íntimos

Agustina Caride se ha consolidado como una de las voces más destacadas de la literatura argentina contemporánea. Su obra transita con singular maestría una tensión fundamental: el contraste entre los conflictos internalizados del mundo burgués —esos silencios interiores cargados de historia— y las luchas externalizadas por la identidad y la comunidad en espacios marginados, materializadas en verdaderos gritos de cancha. Esta dualidad revela una capacidad única para auscultar las pruebas que definen tanto los vínculos personales como el tejido social.

Agustina Caride

La amistad fracturada
La novela Donde retumba el silencio consagró a Caride al obtener el prestigioso Premio Clarín de Novela en 2021, una obra que indaga en la intimidad de los afectos frente a las divisiones del presente.

Narra la historia de Leonor y Elvira, dos amigas de toda la vida que, con casi ochenta años, se encuentran distanciadas de manera irreversible por diferencias políticas. Ambientada durante la cuarentena obligada por la pandemia de COVID, la trama se activa cuando Leonor ve un cartel de venta en la casa de Elvira, con quien ya no se habla. Este hecho desata un torrente de recuerdos sobre el origen y la evolución de una amistad forjada en los años 70, poniendo en evidencia cómo la “grieta” política ha logrado horadar un vínculo que parecía inquebrantable.

Según la propia autora, más allá del contexto político, el tema central de la novela es la amistad. Caride se enfoca en la hermandad y la cofradía que une a las protagonistas, explorando el vínculo desde una profunda perspectiva, alejada del ruido exterior.

Los silencios y lo “no dicho” son los elementos que articulan la tensión dramática. La autora explica que su intención no fue escribir un panfleto político, sino enfocarse en lo intimista y “las humanidades”. Para Caride, la división actual posee una temperatura distinta a la de otras épocas; recuerda cómo antes “un asado transcurría entre peronistas y radicales”, mientras que hoy, ante un comentario disonante, se puede “sentir que los cubiertos hacen otros ruidos”. Es precisamente ese silencio tenso el que “retumba”, revelando el dolor humano y la dificultad para superar el orgullo en una relación erosionada por lo que se calla.

Premio Clarín Novela 2021 y Alfaguara

El rugby como metáfora
¡Vamos las pibas!, una crónica novelada sobre el equipo de rugby “Las Espartanas”, representa un giro hacia la no ficción sin abandonar su interés por las complejidades humanas.

“Las Espartanas” es el equipo de rugby femenino formado por mujeres detenidas en la Unidad 47 de San Martín. A través de este proyecto, la autora se sumerge en el sistema penitenciario para contar las historias de cinco de sus integrantes, explorando sus frustraciones, deseos y la búsqueda de una segunda oportunidad.

El título del libro evolucionó significativamente durante su creación. Originalmente concebido como “Las condenadas”, reflejaba la percepción inicial de Caride sobre el penal como un lugar asociado a “lo oscuro, en el sentido de encierro y de lo tumbero, de tumba”. Sin embargo, a medida que conocía a las mujeres y sus historias, descubrió que en ese pabellón había “un montón de luz”. El título definitivo surgió de un momento catártico y real: tras la arenga de la entrenadora antes de un partido, “una de las chicas dice: ‘¡Vamos carajo, vamos las pibas!’”. Ese grito de aliento capturó la esperanza y la fuerza colectiva que encontró en ellas.

Caride presenta el rugby como una poderosa herramienta de cambio para las reclusas. La autora destaca la idea central del deporte de que “siempre vas a tener a alguien cuidándote la espalda”, un concepto transformador para mujeres que a menudo han vivido en soledad, desamparo o rodeadas de relaciones abusivas. Este aprendizaje trasciende la cancha y se proyecta como un modelo para la convivencia. Caride eleva la figura a una escala nacional al afirmar: “la sociedad tiene que ser un equipo… vamos a poder patear para el mismo lado, meter la pelota. Para mí, meter la pelota sería vivir en paz.”

Marea Editorial

Un tema recurrente que conecta la ficción intimista de Caride con su crónica social es su fascinación por “lo no dicho”. Sin embargo, su obra revela una exploración sofisticada de la dualidad del silencio. En Donde retumba el silencio, el silencio es un arma, una fuerza destructiva acumulada a través de décadas de orgullo, resentimientos e historia no resuelta que termina por quebrar un vínculo desde adentro. En contraste, en ¡Vamos las pibas!, “lo no dicho” es un escudo protector: es aquello que las reclusas “no pueden o no se atreven a contar” para resguardar a sus familias o a sí mismas. Caride analiza así la doble naturaleza del silencio, como veneno y como refugio, demostrando su poder para definir las relaciones humanas en sus contextos más dispares.

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