El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo, publicado en 2019, es un documento que examina la historia del libro. Escrito por Irene Vallejo, doctora en Filología Clásica. El ensayo se estructura en dos partes: la primera dedicada al mundo griego antiguo y la segunda al romano. Esta división cronológica abarca aproximadamente treinta siglos, desde los orígenes de la escritura en el antiguo Egipto hasta elementos de la cultura contemporánea relacionados con la lectura. El título alude al papiro (junco) como material primigenio para la transmisión escrita.
Entre sus páginas, se reconstruye la evolución del libro como objeto físico. Comienza con los cazadores de papiros en el Nilo y avanza hacia la fundación de la Biblioteca de Alejandría en el siglo III a.C., que albergaba entre 490.000 y 700.000 rollos en su apogeo. Se discuten aspectos como la invención de la escritura alfabética por los fenicios alrededor del siglo XI a.C., la transición del papiro al pergamino en el siglo II a.C., y la aparición del códice en el siglo I d.C., que facilitó la lectura secuencial y la portabilidad.

La autora integra datos históricos, como la destrucción de la Biblioteca de Alejandría en el 48 a.C. durante el asedio de Julio César, y menciona figuras clave como Aristóteles, quien acumuló una biblioteca personal de unos 200 rollos, o Cicerón, promotor de la edición de textos en Roma. La narrativa combina elementos filológicos, antropológicos y sociológicos, incorporando anécdotas de autores como Jorge Luis Borges o Mark Twain para conectar el pasado con el presente.
No se trata de una cronología lineal estricta, sino de un mosaico temático que aborda la salvaguarda de textos durante conflictos, el rol de las bibliotecas en la transmisión cultural y los desafíos de la censura. Por ejemplo, se detalla cómo algunos frailes en el siglo XVI destruyeron miles de códices mayas, preservándose solo cuatro de ellos. En cuanto a datos cuantitativos, menciona que la imprenta de Gutenberg en 1455 produjo alrededor de 180 copias de la Biblia, marcando un hito en la reproducción masiva.
Irene Vallejo ha explicado que la redacción de El infinito en un junco surgió en un contexto personal adverso. En 2014, tras el nacimiento de su hijo con un síndrome congénito que requirió hospitalización prolongada durante su primer año, ella enfrentó limitaciones en su carrera literaria, que hasta entonces había incluido publicaciones como novelas (La luz sepultada, 2011) y libros infantiles (El inventor de viajes, 2014). Consideró el ensayo como un posible cierre a su trayectoria profesional, dada la inestabilidad económica y la reducción de movilidad para promocionar obras.

El proceso de escritura, duró más de un año pese a la expectativa inicial de completarlo rápidamente. Irene describió su motivación como un acto de agradecimiento a la literatura, que había sido central en su vida desde la niñez: su nombre deriva del poeta César Vallejo, y un libro de este autor (Trilce) jugó un rol en el encuentro de sus padres. Adicionalmente, el proceso tuvo un componente terapéutico, sirviendo como refugio durante el cuidado intensivo de su hijo. Irene orientó la publicación hacia una divulgación accesible de la historia del libro, motivada por su labor como columnista en los tabloides Heraldo de Aragón y El País, donde vincula temas clásicos con contemporáneos.





